Los tres elementos de la Transformación Digital, por Altimeter, con licencia CC by
Publicado en noviembre de 2014

El 89% de las empresas se centra en customer experience… ¿y el otro 11%?

Estaba el otro día investigando sobre customer experience y encontré un informe de Gartner cuyas conclusiones clave me llamaron la atención.

Específicamente, me fijé en su punto principal:

Eighty-nine percent of companies surveyed plan to compete primarily on the basis of the customer experience by 2016

El 89% de quienes contestaron el cuestionario de Gartner planean competir principalmente en el terreno de la experiencia del cliente. Hasta ahí, bien. Sin embargo, cabe preguntarse otra cosa:

¿En qué terreno pretende competir el otro 11%? ¿Puede permitirse una empresa, en el entorno actual, no tener la experiencia del cliente como prioridad absoluta?

Quienes no estén ya trabajando en dotarse de la cultura y de las herramientas necesarias para que la experiencia de sus clientes en cualquier contacto con su marca sea óptimo, aún están a tiempo de avanzar. Quienes lleguen a 2016 sin haber dado ese golpe de timón, pueden irse preparando para la obsolescencia.

La sala amarilla del #EBE14. La foto es mía y se distribuye con licencia CC by
Publicado en noviembre de 2014

Mi experiencia en el EBE 2014

Este fin de semana, he asistido al Evento Blog España (EBE) 2014, que celebraba en Sevilla su novena edición. Ha sido una experiencia positiva, aunque reconozco que ha sido distinta de lo que me imaginaba que iba a ser.

Llevaba muchos años queriendo asistir al EBE. Probablemente, tantos como ediciones se habían celebrado. Cada año, algo me impedía asistir: que si un viaje, que si mucho trabajo, que si no me merece la pena… Este año, se me acabaron las excusas y, ni corto ni perezoso, me planté en Sevilla para disfrutar de un par de días (me volví el sábado, en lugar del domingo) de ponencias sobre negocios y marketing online, blogs y redes sociales, etc.

Como digo, estoy contento de haber ido. Sin embargo, reconozco que iba con expectativas más altas, sobre todo en lo referente al networking cualificado. Quizá, en el pasado el EBE era distinto, más grande y más potente, y aún arrastro esa visión de esa edad dorada. Quizá sus primeras ediciones ocuparon un lugar en la blogosfera (y, más tarde, en la sociosfera) española que no estaba aún cubierto por muchos otros eventos. Este EBE no me pareció multitudinario, en absoluto, y la mayor parte de los asistentes eran jóvenes locales. Bien es cierto que, en todo evento, el éxito de tu networking depende, en buena medida, de tus esfuerzos de networking y de tu preparación (y yo apenas me decidí a ir una semana antes) pero, si el sustrato no es potente, no hay mucho que puedas hacer. Me quedo contento de haber conocido a un par de personas interesantes y de haber desvirtualizado a dos personas con las que tengo contacto virtual desde hace tiempo (Txema Campillo y Marcos Eguillor). >> Seguir leyendo Mi experiencia en el EBE 2014

Montreal, por Jazmin Million, en Flickr (7219659586), con licencia CC by
Publicado en noviembre de 2014

Debate sobre internacionalización de empresas

Ayer, asistí a un debate-coloquio sobre internacionalización empresarial organizado por Directivos & Gerentes y JUMP!, una iniciativa promovida por varias empresas como Deutsche Bank, DHL, Baker & McKenzie o Crédito y Caución. Suelo ser bastante exigente con el contenido de los eventos y, sin embargo, tengo pocos peros que ponerle a este de ayer.

Las charlas de Alberto Torres, de PortobelloStreet.es, y de Borja Zamacola, director de Marketing de Neck & Neck, resultaron amenas e informativas a partes iguales. Torres se centró en su situación actual de incipiente internacionalización, mientras que Zamacola habló desde la experiencia que de una marca que ya está presente en 17 países. Las mesas redondas, protagonizadas por directivos de las empresas que conforman la iniciativa JUMP!, se caracterizaron por la sensatez de las recomendaciones. Se notaba, a la legua, que quienes hablaban tenían muy claras las dificultades de embarcarse en actividades de comercio internacional y hablaban desde la experiencia de quien ha visto a muchas empresas triunfar… y a muchas otras darse importantes bofetones.

Me resulta imposible resumir en un post todo lo que se dijo, así que me voy a limitar a reproducir las frases-clave que más me llamaron la atención: >> Seguir leyendo Debate sobre internacionalización de empresas

La web social, por mkhmarketing, en Flickr (8468788107), con licencia CC by
Publicado en noviembre de 2014

Toda empresa es una empresa de software. Y de comunicación, también.

Lo de “Toda empresa es una empresa de software” se ha convertido ya en un adagio. Aún quedan, es cierto, negocios que no tienen una elevada dependencia del software, pero son empresas que no han evolucionado, para las que el siglo XXI aún no ha comenzado y que tienen los días contados, inexorablemente. Para las demás, sus sistemas informáticos son la base de su actividad, la fuente de sus principales ventajas competitivas y una de las principales prioridades de inversión continua.

Tengo una mala noticia, no obstante: esa frase ya está anticuada. Quienes, en 2014, estén aún intentando convertirse en una empresa de software o acaben de darse cuenta del diferencial de valor que se consigue por medio de la tecnología tienen un serio problema. Deberían hacer todo lo necesario para alcanzar el nivel tecnológico adecuado en un tiempo mínimo y prepararse para el siguiente paso, pues muchos de sus competidores ya lo han dado.

¿Y cuál es el siguiente paso? Convertirse en un medio de comunicación. Como digo, muchos ya están allí: abundan las marcas que tienen, hoy, más capacidad de generación de contenidos que la que tenían muchos periódicos regionales hace una década. Y no sólo eso: muchas cuentan con audiencias notablemente más nutridas. A modo de ejemplo (y salvando las distancias conceptuales), hoy hay literalmente docenas de periódicos en España con menos lectores que “Me gusta” tiene la página de Coca-Cola España en Facebook. Además, las marcas tienen una capacidad natural para embarcarse en la redifusión de contenidos de terceros, cuando estos encajan en su territorio de comunicación, lo que las dota de capacidad no sólo de producción, sino también de amplificación y las iguala con cualquier medio al uso. >> Seguir leyendo Toda empresa es una empresa de software. Y de comunicación, también.

Gorras RSS, por Robert Scoble, en Flickr (3044172251), con licencia CC by
Publicado en noviembre de 2014

Por qué no renovaré mi Feedly Pro

En el verano de 2013, Google Reader dejó de existir. Quienes usábamos con intensidad feeds RSS nos encontramos, de repente, en busca de una herramienta potente que nos permitiera continuar con nuestra costumbre diaria. Feedly supo aprovechar el momento y sumó más de ocho millones de usuarios en un par de meses desde el anuncio de cierre por parte de Google.

Poco después del cierre de GReader, Feedly anunció su versión Pro. Esta versión de pago proporciona, en teoría, beneficios como la integración directa con varios servicios bien conocidos, como DropBox o Evernote y otras funcionalidades, como la búsqueda en texto completo en los feeds, además de otras cosas aún menos destacables. A cambio, 45 dólares al año. Hace unos días me llegó el aviso de renovación y me he asegurado de darme de baja para evitarlo.

¿Acaso no me ha gustado Feedly? No es eso: claro que me gusta. Lo que no me gusta es Feedly Pro, a ese precio. No tengo la sensación de recibir suficiente valor por 45 dólares al año. La integración con Evernote la puedo hacer de maravilla a través de IFTTT (aun con algo menos de flexibilidad) y, sinceramente, no recuerdo las (escasas) ocasiones en que he aprovechado la búsqueda completa. Obviamente, que a mí no me termine de convencer no significa nada, en términos generales: puede haber cantidades ingentes de usuarios Pro que estén encantados. Dependerá del uso que cada uno le dé. Además, también hay que considerar otro factor: muchos usuarios pueden estar dispuestos a pagar para apoyar un negocio que les (nos) sacó de un problema cuando cerraba Google Reader.

Seguiré usando Feedly, sin duda. El producto básico no es nada malo y su gran base de usuarios hace que tenga presencia en IFTTT o que Evernote le preste atención como para facilitar la integración. Todo esto hace que pensar en pasar a otro producto, como Inoreader, suponga sacrificar demasiadas ventajas que juegan a favor de Feedly. Y, por supuesto, si dentro de unos meses me encuentro con que echo de menos las funciones Pro, no dudaré en volver a contratar la cuenta de pago.

  • Imagen: Gorras RSS, por Robert Scoble, en Flickr (3044172251), con licencia CC by
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