El pasado domingo, dÃa 29 de junio, se abrió al público la autopista de peaje EastLink, en Melbourne, Australia, con cinco meses de adelanto con respecto a la fecha inicialmente prevista. Este proyecto de peaje free-flow ha sido la joya de la corona de mi empresa durante los últimos años, en los que la vida de un numeroso equipo de profesionales ha estado dedicada a sacar adelante el proyecto de peaje free-flow más ambicioso del planeta.
¿Llevarías a arreglar una picadora de carne por la que asomase una mano humana? ¿Lucirías por la calle un collar hecho con las orejas de tus víctimas? ¿Llevarías a arreglar a una tienda de informática un ordenador rebosante de fotos de pornografía infantill? Si has contestado sí a cualquiera de estas preguntas, eres un degenerado y un gilipollas. Tranquilo, no estás solo en el mundo.
El free-flow es un tipo de sistema de peaje del que no tardaremos mucho en oÃr en España. Su nombre completo es Multi-Lane Free-Flow Tolling, que se suele abreviar MLFF y que en algunos lugares, como los Estados Unidos, es más conocido como Open Road Tolling (ORT). Independientemente de cómo se le llame, el peaje free-flow permite cobrar a los usuarios de una vÃa sin obligarles a parar, ni a reducir su velocidad. Ni siquiera hay que pasar por un carril especÃfico y, desde luego, no hay barreras en la vÃa. De ahà su nombre: peaje multicarril y de flujo libre. La empresa en la que trabajo es el lÃder indiscutible a nivel mundial en este tipo de peajes, con dos proyectos en marcha desde hace años en Santiago de Chile y otro, el mayor del mundo por número de transacciones diarias, a punto de abrir sus puertas en Melbourne, Australia. Cuento todo esto porque me ha sentado fatal leer en la prensa de ayer un artÃculo sobre uno de nuestros competidores en el que parece que ellos han inventado todo esto y son “los que cortan el bacalao“, cuando mi empresa lleva desde el año 2000 involucrada en estos desarrollos y contamos con mucha más experiencia. Está claro que ellos tienen mejor agencia de relaciones públicas.
En un mundo en el que la encriptación de la información personal y empresarial sigue siendo una utopía, en el que la gente va perdiendo por ahí llaves USB con todo tipo de datos confidenciales, en el que las contraseñas más habituales son tu DNI o la fecha de nacimiento de tu primogénito, en el que los gobiernos mandan por correo DVDs rebosantes de datos personales de los contribuyentes y en el que colocar un keylogger en un equipo es una cuestión trivial, no entiendo el revuelo organizado por el llamado "ataque del frío" (en inglés, cold boot attack) [PDF:2,46MB], que no es más que la posibilidad de mantener durante un tiempo la información contenida en la memoria RAM de un equipo apagado manteniéndola a muy baja temperatura gracias a, por ejemplo, un spray con nitrógeno líquido -o incluso un simple spray de aire, invertido-. Gracias a esta forma de acceder a la información de la RAM, sería posible, por ejemplo, recuperar las claves usadas por diversos programas de seguridad para desencriptar la información que protegen.
Hace un par de semanas, se puso en contacto conmigo la editora de un blog recién nacido llamado "ITsencial, el valor de la tecnología". Vengo siguiéndolo desde entonces y la verdad es que me está gustando: anotaciones concisas y que van al meollo del asunto, sin rodeos. Todos los interesados en ITIL y, más en general, en la gestión de servicios de TI deberían echarle un vistazo.