¿Fallará mañana tu programa de contabilidad?

Los menos viejos del lugar no recordarán todo lo que se habló, trabajó y gastó alrededor de la fiebre del “Efecto 2000”. Resumiendo la historia, el asunto consistió en que, al acercarse el año 2000, muchos programas, escritos años antes, y que sólo registraban los dos últimos dígitos de la fecha (“99” para 1999) corrían el riesgo de fallar al enfrentarse al año 2000 y siguientes ya que, al expresarlas con dos dígitos, parecían ser menores que los últimos años del siglo XX. Durante años, el tema fue recurrente en telediarios y periódicos, no pocas personas se hicieron de oro vendiendo servicios para “corregir” el “Efecto 2000” y por doquier abundaban las hipótesis apocalípticas que anunciaban todo tipo de catástrofes para esa Nochevieja: desde centrales nucleares que saltarían por los aires hasta retrocesos al Neolítico al fallar en masa todos los aparatos electrónicos, de forma simultánea.

Huelga decir que nada de eso pasó. La lista de fallos (conocidos) debidos al efecto 2000 es, en términos relativos, anecdótica y, desde luego, no superior a la lista de fallos que ocurren a diario por motivos de lo más diversos. La menor parte del mérito le corresponde a la histeria de los últimos años: el efecto se había ido corrigiendo de forma paulatina a lo largo de incluso más de una década, a medida que sus efectos se iban haciendo evidentes (¿acaso los bancos no tenían que calcular hipotecas a 30 años en 1980?) o, simplemente, a medida que el software antiguo iba siendo parcheado o sustituido.

¿Por qué cuento todo este rollo? Porque me sorprende no haber oído hablar (mucho) del “Efecto 1 de julio de 2010”. Salvo un par de blogs pequeñitos, en los últimos meses no me consta que el día de mañana haya tenido gran repercusión en los medios (en lo referente a la informática, claro). ¿A qué me refiero? A que mañana entran en vigor nuevos tipos de IVA y que me apuesto algo a que más de un programa de facturación va a empezar a comportarse de forma extraña (si no lo está haciendo ya).

No son pocos los programas, sobre todo los orientados a las más pequeñas de las PYMEs, que hacen una gestión muy optimista de los tipos de IVA, sobre la premisa de que “eso no cambia nunca”. Hasta que cambia, claro. En función de lo mal preparado que esté cada programa, el cambio del tipo puede desde no tener consecuencia negativa alguna hasta organizar un verdadero caos en las cuentas de una empresa, pasando por los mucho más probables errores cuando, por ejemplo, se intente abonar en julio una factura emitida en junio.

Me consta que los grandes fabricantes de software para PYMEs en el mercado español tienen estas cosas más que resueltas, así que el riesgo se concentra, principalmente, en quienes usan software antiguo sin actualizar o desarrollos a medida cuyo comportamiento no ha sido verificado. En las grandes empresas, los ERPs comerciales están suficientemente cubiertos, pero no pondría la mano en el fuego por todos los enormes desarrollos a medida hechos sobre esos productos.

Afortunadamente, no hemos vivido meses de histeria, como a finales del siglo pasado. Sin embargo, quizá por eso la minoría que va a verse afectada se va a llevar una sorpresa bien grande. Que se vayan olvidando de la jornada continua durante unas semanas…

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Responsabilidades por software malo

Judge using his gavel, el juez y su mazo, por IXQUICK, en Flickr, con licencia CC by-nc-saLa industria del software está (estamos) demasiado acostumbrados a cláusulas de excepción de responsabilidad en los acuerdos de licencia de usuario final (EULA). En muchos casos, esas cláusulas definen un marco en el que el comprador se encuentra indefenso cuando el producto no cumple con sus expectativas, incluso en circunstancias tan flagrantes como incompatibilidades o errores irresolubles.

Aunque no es suficiente para afirmar que eso vaya a cambiar, la sentencia británica que recoge el Channel Register, y de la que se hace eco Bruce Schneier, ve claros límites a los típicos “As is” y estipula que el fabricante demandado no puede escudarse en su EULA para escurrir el bulto cuando el software vendido no se ajustaba a los requisitos del comprador y, atención, a las afirmaciones (claims) del vendedor durante el proceso de venta. Es decir, según esa sentencia, la exención de responsabilidad no cubre aquellos casos en los que el vendedor, por una vía distinta a la del EULA, insinúa la adecuación del software al entorno del comprador.

Tampoco nos engañemos: lo ocurrido no es nada que un hábil abogado de empresa no sepa evitar con unos acertados disclaimers en la documentación comercial que se entrega a los clientes.

Como bien señalan en el artículo del Channel Register, esto trae ecos del caso de BSkyB contra EDS, en la que la subsidiaria de HP fue encontrada culpable de engañar al canal de TV de pago sobre los plazos en los que podría tener listo su sistema de CRM. Otro ejemplo de por qué decirle siempre al cliente lo que quiere oír puede salir muy caro.

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Lo ágil y lo esbelto en la gestión de proyectos

Robot en una cadena de montaje, por avramc en Flickr (445073590_d5df219f98) con licencia CC by-nc-saLlevamos unos cuantos años de escasez en lo económico y eso produce mucha hambre. Y ya sabemos que el hambre agudiza el ingenio. Si sumamos a eso que se empiezan a ver brotes verdes en los mercados globales de IT, tenemos como resultado que se avecina otra época dorada de venta de humo por parte del segmento con menos escrúpulos y más labia de nuestro querido sector informático. Así que es el momento de analizar toda propuesta con una dosis extra de cautela.

Todo esto viene a cuento del intenso bombardeo de siglas, acrónimos y rimbombantes nombres al que vengo siendo acosado desde hace varias semanas, con respecto a todo lo ágil y lo esbelto (más literalmente, magro). Agile y lean, en inglés.  Conceptos ambos muy válidos e interesantes, sí, pero que están sufriendo iteración tras iteración (pun intended) de retorcimiento y perversión por parte de quienes quieren forzar los conceptos y crear híbridos con los que vender sus inanes servicios de consultoría y sus libros inspiracionales (toma palabro).

Y es que nadie que no esté interesado en los campos de la gestión de proyectos, la ingeniería de software o las metodologías de calidad habrá podido evitar enfrentarse hasta la saciedad en los últimos meses (aunque sus primeros usos se remonten a hace ya años, que osados los ha habido siempre, sólo que ahora se han despertado con hambre) a conceptos como Agile Six Sigma o Lean Agile Project Management, disciplinas de las que se nos ofrecen por doquier cursos, libros, webinars, consultoría, mentoring, coaching y, cómo no, certificaciones.

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Foro Computing sobre gestión de contenidos empresariales

Esta mañana, participé en una tertulia organizada por la revista Computing que recibía el título de “Gestión y seguridad de los datos estratégicos de la empresa”. En realidad, a pesar de lo grandilocuente del título, se ha tratado de un desayuno muy ameno, auspiciado en última instancia por Oracle, en el que varios profesionales del mundo de la informática y ECM hemos tenido oportunidad de charlar sobre nuestros proyectos e iniciativas relacionadas con la gestión documental, de contenidos web, etc. Algunos de los presentes éramos clientes actuales de Oracle, con Oracle UCM implantado, mientras que otros o se lo están planteando o, sencillamente, no piensan embarcarse en estas iniciativas en el corto plazo, por lo que la mezcla era rica y enriquecedora.

De todo lo dicho, que no ha sido poco, me quedo con varios puntos sobre los que parece que había consenso claro: los proyectos de ECM hay que tomárselos con calma (menos de 3 años, impensable) y eso que el enfoque preferido es la implantación por fases, basada en conseguir quick wins; además, los proyectos de implantación de una solución de ECM son una buena oportunidad para aprovechar y rediseñar algunos procesos de negocio y, por último, el proyecto de ECM fracasará si no se analiza convenientemente su encaje con los procesos.

Interesante la compañía y, desde luego, interesante la iniciativa de Computing y Oracle, que tendrá su reflejo en un reportaje que aparecerá en la revista, próximamente. Recordemos que Computing ya me hizo una entrevista sobre Oracle UCM hace unos meses.

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Notas de baja tecnología en una conferencia de alta tecnología

El mismísimo Bill Gates, con sus notas de TED, por Robert Scoble en Flickr (4350972466) con licencia CC byUno podría esperar que una conferencia llamada “Technology, Entertainment, Design” (alias, TED), poblada por la crème de la crème del panorama empresarial, tecnológico y científico,  fuera el lugar más propicio del mundo para no encontrar ninguna solución de baja tecnología para problemas de lo más comunes. Pues no es así. Me ha sorprendido esta galería de fotos de Robert Scoble, a la que he llegado desde su artículo “The Elephants in the Room at TED“, en la que muestra las notas tomadas por 34 asistentes a la conferencia y entre las que, para mi sorpresa, abunda el papel como soporte fundamental. Sí, vale, hay unos cuantos iPhones y Blackberries, sí, pero el papel gana por abrumadora mayoría. Si la muestra es representativa de la audiencia, me sorprende no haber visto más ordenadores en formato tablet y cualquier otro tipo de gadget de esos que esa misma gente nos quiere vender para, entre otras cosas, tomar notas cuando asistimos a congresos y conferencias…

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Entrevista en la revista Computing España

Knowledge, por Desirée Delgado (no, no somos familia), en Flickr (3846487436), con licencia CC by-nc-ndLa revista Computing España publicó una separata especial el pasado mes de diciembre en la que se incluía un análisis de la implantación del programa de gestión del conocimiento en mi empresa, para cuya confección me entrevistó Lola Sánchez, por email. También tengo el artículo en PDF [7,42 MB].

Al final, hasta le he terminado por coger cariño a Oracle UCM. Aunque sigue sin ser mi ocupación “oficial” en la empresa, la implantación del sistema de gestión documental (y de varias otras iniciativas relacionadas con él) han ocupado una buena parte de mi tiempo en SICE a lo largo de los últimos dos años y pico. Actualmente, estamos concentrados en sacar adelante varias iniciativas relacionadas con la comunicación interna, la mejora de ciertos procesos de negocio y, sobre todo, comenzar la comercialización del sistema de gestión de documentación de subcontratistas que creamos el año pasado y que ya funciona a pleno rendimiento. Muchos planes, poco tiempo y menos presupuesto. ¡Todo un reto!

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El mismo descuido de todos los años

Se acerca la Navidad (y el fin de año) y, con ella, además de las difícilmente soportables listas de “los mejores/peores 10/25/100 lo que sean del año” llegan las felicitaciones navideñas por correo electrónico. Las hay de todo tipo: simplonas, personalizadas, sinceras, mecánicas, divertidísimas, cálidas, zafias, humorísticas, … De todas ellas, hay un tipo que no soporto en absoluto: las enviadas por gente que aún no sabe que poner a toda tu libreta de direcciones en la línea Para o en la CC de un correo electrónico no es una buena idea. Particulares y empresas, por igual. Algunas empresas dedicadas (supuestamente) a la seguridad informática son reincidentes, año tras año, en mi bandeja de entrada.

Mensajes como esos son oro para spammers, alimento para virus, causa de todo tipo de bochornos y, sobre todo, una muestra de la escasísima delicadeza con la que muchos tratan los datos personales de sus contactos personales y profesionales. Ah, se me olvidaba: enviar un mensaje a todos tus clientes, aunque sea una felicitación navideña, en la que se muestra abiertamente la dirección de todos los destinatarios puede ser una infracción del artículo 10 de la LOPD, sancionada con unos 600 eurillos. Y no sería la primera vez.

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El problema del archivo de datos a largo plazo: un caso real

Biblioteca Pública de Dublín, en Flickr (399634755) con licencia CC by-nc-saSi tienes un mínimo interés por la gestión documental, sabrás que los principales procesos que componen las prácticas de ECM son capturar, gestionar, almacenar, conservar y distribuir. De estos procesos, el de la conservación de la información es, en mi opinión, al que menos atención se presta actualmente, pues se suele considerar algo fácil de resolver. Los motivos por los que esta práctica cuenta con menor prioridad en la mente de muchos son variados: desde la constante reducción del precio del almacenamiento digital, hasta la equivocada idea de que conservar es igual a “mantener en un sitio seguro”. Conservar la información es mucho más que asegurarse de que tenemos suficientes cintas o discos y de que están bien guardados en un armario ignífugo: implica también, entre otras cosas, asegurarse de que podremos acceder a la información en el futuro. ¿Seguiremos teniendo repuestos para el lector de cintas magnéticas? ¿Con qué software se crearon los ficheros que guardamos hace quince años? ¿Quién recordará qué información era verdaderamente útil?

Pues bien, en el Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), se están enfrentando actualmente a varios de los típicos problemas de la conservación de la información digital. Resulta, según este artículo del Technology Review del MIT, que hay serios obstáculos para asegurar que la información producida por el LEP (el antecesor del ahora famoso LHC) hasta el año 2000, unos 10 Terabytes de datos, pueda ser reutilizada en el futuro. Los problemas son varios: algunas de las cintas magnéticas en que se guardaron los datos se han estropeado, hay que asegurar que el software necesario para leer los datos sigue estando disponible para usarlo en el futuro y, para colmo, aunque los datos en bruto sí se han guardado, muchos de los programas realizados ad hoc para su análisis se han ido borrando sistemáticamente a lo largo del tiempo. De momento, se cuenta con el conocimiento de aquellos que participaron en el proyecto para echar una mano y poner un poco de sentido en esos datos, pero ese conocimiento tiene la misma fecha de caducidad que los cerebros humanos en los que está contenido, lo que es muy poco para una información que debería ser considerada patrimonio de la Humanidad y que debería estar disponible durante siglos.

No pensemos que estos problemas sólo los sufren las grandes instituciones de investigación. Cualquier empresa medianamente grande lleva veinte años almacenando electrónicamente grandes cantidades de información que, cualquier día, puede resultar inaccesible porque no haya forma de leerla de su soporte o nadie sepa compilar la aplicación propietaria con la que se creó.

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Esto sí es un avance informático

Con la genialidad que les caracteriza, desde The Onion nos presentan el portátil definitivo de Apple:


Apple presenta un portátil innovador sin teclado: Macbook Wheel

Por cierto, tras varios años visitando habitualmente el sitio de The Onion, al ir a Austin (Texas) por primera vez, el año pasado, descubrí que, en realidad, The Onion comenzó siendo un periódico en papel que se sigue distribuyendo gratuitamente en lugares públicos. Toda una sorpresa para mí.

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Nace el Colegio de Ingenieros Informáticos de Andalucía

Emblema del gremio de sombrereros en la ciudad rumana de Sighisoara, por Curious Expeditions, en Flickr con licencia CC by-nc-sa Leo a través de Barrapunto esta noticia de malagahoy.es: "Los ingenieros informáticos crean un colegio para defenderse del intrusismo". Dice la noticia que "el intrusismo es el peor problema al que se enfrentan los ingenieros informáticos". Afortunados ellos. Los demás tenemos otros problemas mucho peores.

Siempre me ha sorprendido ese enfoque a la hora de reclamar un colegio para los informáticos. Que si el intrusismo, que si la equiparación con otras ingenierías. ¿Dónde está lo del establecimiento, por ejemplo, de un código disciplinario para sancionar a los informáticos que metan la pata en su trabajo? ¿Será posible, a partir de ahora, retirar la licencia para ejercer a los informáticos andaluces colegiados cuyos proyectos causen pérdidas a sus clientes? Ah, no, eso no. Que el colegio sólo está para luchar contra el intrusismo. De régimen disciplinario no hablamos, que queremos ser como los demás ingenieros, pero no tanto. El colegio está para servirnos a nosotros, no a nuestros clientes. Faltaría más.

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