El PP va a proponer en el Congreso la creación de un Premio Nacional de Blogs. Je. Si no fuera ya 29 de diciembre, dirÃa que se trata de una inocentada. Lo más lamentable es que no lo es. ¿Asà pretenden limpiar su historial de meteduras de pata sobre Internet?
Quienes hayan leído este blog con alguna frecuencia en los últimos meses sabrán que mi descontento con el Partido Popular no ha hecho sino ir en aumento de forma constante desde hace ya más de un año. Básicamente, mis quejas principales sobre la política del PP han sido las siguientes:
Siguiendo con mi post de esta mañana y antes de que se produzca el segundo debate televisivo, voy a echar mi cuarto a espadas sobre las elecciones del próximo domingo. Mi previsión es que el Partido Popular perderá las elecciones. Me da más o menos igual la diferencia con el PSOE, aunque tiendo a pensar que será poca. Los sondeos dan una diferencia entre el 2% y el 6% por debajo del PSOE, sin contar el margen de error, pero hay que tener en cuenta que ahora es polÃticamente incorrecto decir que se va a votar al PP, asà que es probable que la ventaja socialista sea relativamente escasa. En cualquier caso, teniendo en cuenta la cantidad de argumentos que el PP tiene a su favor para desbancar a Zapatero, cualquier derrota es una grave derrota, ya sea por un 2% o por un 12%.
Principalmente, por la incapacidad de Mariano Rajoy de dibujarse ante el electorado como una alternativa renovadora y por su incapacidad para demostrar la vacuidad de las actuaciones de Zapatero. En su lugar, Rajoy no ha conseguido quitarse la etiqueta “Aznar-Irak-11M”, condición esencial para lograr arañar votos al PSOE, ni ha sido capaz de contrarrestar el discurso grandilocuente de Zapatero. Por tanto, si se cumple mi pronóstico, Mariano Rajoy y su equipo deberÃan abandonar sus cargos de responsabilidad en el Partido Popular lo más rápidamente posible. Rajoy ha hecho un buen trabajo y es un polÃtico muy válido, pero no ha alcanzado los objetivos marcados en las dos últimas elecciones, y en cualquier empresa que se precie eso es motivo más que suficiente para buscar la “renovación”.
No me considero un fanático del Partido Popular. Es cierto que mantengo dos discursos diferentes en función de si estoy con gente a la que es posible convencer de las bondades del PP, en cuyo caso defiendo a rajatabla las tesis oficiales del partido, o se trata de gente que ya está convencida o que nunca se convencerá, en cuyo caso hablo con absoluta libertad acerca de lo mal que me parecen ciertas cosas del PP. Hoy y, posiblemente, mañana, voy a hablar desde esta segunda perspectiva, independientemente de quién vaya a leer esto. Me dispongo a enumerar los principales motivos por los que, el próximo domingo, votaré al PP con la intención de conseguir que los socialistas de Zapatero salgan de la Moncloa -con esta frase, anticipo el núcleo del artículo que escribiré mañana-.
Soy un ferviente defensor de la igualdad ante la Ley, mientras que Zapatero y su partido abogan por la igualdad mediante la Ley, que sólo puede conseguirse recortando la libertad y perjudicando los derechos de terceros.
Zapatero afronta todo lo que hace desde la perspectiva de "salvador del mundo" y plasma esa actitud en la mera promulgación de leyes. No reconozco la capacidad de cambiar el mundo ni a los políticos ni a las leyes, sino al trabajo diario y bienintencionado de un gran número de personas, políticos incluidos, por lo que me produce rechazo que alguien me intente convencer de que él solito lo va a resolver todo con dos leyes.
Zapatero ha conseguido difundir la consigna de que el PP es de "extrema derecha", lo que no sólo es un insulto sino que, además, es radicalmente falso.
Zapatero no ha sido capaz de rodearse de un equipo de profesionales eficaces. Desde la incapaz Trujillo hasta el supuesto investigador Soria, cuyo CV está más que en entredicho, su equipo se ha caracterizado por estar formado principalmente por propagandistas y por "gente de carácter", no por gestores eficaces. Solbes era la única esperanza en ese grupo, pero no ha demostrado en ningún momento tener interés por imponer sus tesis económicas sobre las ocurrencias populistas de sus compañeros de equipo.
Zapatero prometió "volver al corazón de Europa" y, de momento, lo único que ha conseguido ha sido enemistarnos con los gobiernos de Francia, Alemania, Holanda, Italia y Polonia, además de los ya sabidos Estados Unidos y Reino Unido. Zapatero y su equipo de exteriores confundieron a los gobernantes del momento en Francia y Alemania con "Europa" e hicieron mal los cálculos sobre sus posibilidades electorales, con lo que al cambiar esos dos gobiernos (por la voluntad de sus ciudadanos, por cierto) se quedaron sin sitio al que "volver".
Zapatero sacó las tropas de Irak de forma precipitada, justo antes de que la ONU amparase la presencia de tropas extranjeras y diese forma y legitimidad al nuevo gobierno iraquí, con lo que demostró que no le importaba tanto lo que la ONU dijera (Bono llegó a calificar la resolución como "ficción") como el gesto que quería hacer. La pérdida de credibilidad como aliado del gobierno de Zapatero, que no de España, nos está costando a los españoles ser ninguneados en todos los foros internacionales.
Si los gobiernos de las primeras potencias económicas occidentales no quieren reunirse contigo pero recibes el apoyo de Castro, Chávez y Evo Morales, no mereces mi voto para presidir el gobierno de un país que debería aspirar a ser como Francia o el Reino Unido, no como Bolivia.
Soy liberal, creo en el gobierno mínimo o casi inexistente, mientras que Zapatero es intervencionista y socialista, es decir, diametralmente opuesto a la visión que tengo de cómo debería ser el mundo.
El título de este post hace referencia a las palabras de Luis Herrero, ex-periodista y eurodiputado del Partido Popular, sobre el canon digital durante un acto político hace un par de días en Barcelona. No puedo estar más en desacuerdo con esas palabras, ni con la forma actual de enfocar todo este asunto por parte del Partido Popular. En primer lugar, porque las leyes y sentencias españolas dejan bastante claro que el bajarse música de Internet no es un delito -aunque sí puedes incurrir en responsabilidades civiles por ello-. En segundo lugar, porque la copia privada dista muchísimo de ser un delito, puesto que es un derecho recogido en la Ley. Por tanto, cuando se anima a alguien a "delinquir" y a lo que se le está animando, en realidad, es a cometer actos que no son un delito, lo único que se consigue es regalar una pequeña victoria a aquellos que sí quieren que esos actos terminen siendo constitutivos de delito. Además, resulta muy poco estético ver a un político animando a los jóvenes a delinquir, por equivocado que esté sobre qué es delito y qué no.
Si el Partido Popular quiere estar verdaderamente en contra del canon digital, lo tiene muy fácil. En primer lugar, deben olvidarse de palabras como ésas de Luis Herrero y nunca aceptar que la copia privada es un delito. Si quieren mantener algún tipo de canon, deben proponer de forma clara y explícita que se aplique directamente a las obras que generan derechos de autor y no a los soportes, para acabar con la injusticia que supone pagar el canon aun cuando los soportes no se usan para la copia privada de esos materiales. Deben aparcar las "medias tintas" que suponen iniciativas como la Agencia Nacional de Propiedad Intelectual, que no son más que sueldos pagados para no resolver nada. Finalmente, deben reconocer abiertamente que la industria discográfica se encuentra en un periodo de incertidumbre y que lo mejor que puede hacer es adaptarse y sobrevivir o anquilosarse y morir: la supervivencia de la industria no puede pasar por subvenciones encubiertas como el canon, sino por adaptarse a la realidad del mercado y un partido que se califica a sí mismo como liberal debería tener este discurso muy clarito. Las cosas sencillas no tienen por qué hacerse complicadas, así que contra los delitos, policía y jueces, y contra los abusos de los grupos de presión, serenidad y pulso firme.